La Ciudad Romana de Segóbriga (Saelices, Cuenca) siempre ha sido un lugar especial para mí. Al estar cerca de mi pueblo natal, la visitaba con mis padres con frecuencia, muchos Domingos nos ibamos a merendar a ella, al no estar vallada y situarse al lado del Rio Cigüela. Toda ella se llenaba de gente que iba a pasar la tarde y a disfrutar de aquellas piedras y su entorno con su familia y amigos. Creo que mi afición por el Patrimonio y la Arqueología nació alli, jugando al escondite por el Anfiteatro, al Futbol con mi padre en los restos del Circo, y trepando por las gradas del Teatro. Es curioso que estas esplendidas ruínas no gocen de la fama merecida, pese a todo siguen aflorando cada vez mas restos de esta espectacular pequeña Roma en medio de la Meseta Manchega.

Felipe Perea. Otra Iberia.

Fuente: http://revistadehistoria.es

Segobriga es una de las ciudades romanas mejores conservadas al paso del tiempo. Situada en Saelices (Cuenca) y preservada como el conjunto arqueológico más importante de la Meseta de la Península Ibérica. Estuvo rodeada y protegida de una muralla de 1300 metros de recorrido construida en torno al 50 a.C. con varias puertas de acceso para la entrada y la salida de la ciudad. La puerta más representativa fue la construida de sillares, llamada Puerta Monumental y que daba a la calle principal. Por debajo de ella atravesaban las cloacas de la ciudad. El aprovisionamiento de agua tuvo lugar mediante un acueducto conectado con el río Cigüela y transportado a la ciudad mediante tuberías de plomo revestidas de hormigón que conservaban su frescura gracias a la disposición de una especie de techado de arcilla a lo largo de su conducción.

Segóbriga

Segóbriga, Historia.

Antes de ser un asentamiento romano en el siglo II fue un castro celtibérico, aunque en tiempos de Augusto se convirtió en un municipio que dejó de pagar tributo a Roma para ser independiente y ocupada por ciudadanos romanos. Segóbriga se convirtió así en una población minera del llamado lapis specularis, también conocido como yeso translúcido, que se usaba en la fabricación de ventanas para todo el Imperio. La ciudad comenzó un próspero desarrollo debido a la explotación de este material, construyéndose en ella un Teatro en la época Julio-Claudia e inaugurado durante la dinastía Flavia en torno al 78 d.C. donde se hacían representaciones de tragedias y comedias.

Segóbriga

Su conservación a fecha actual es fabulosa, pues aún mantiene la orchestra y el tablado de madera así como las columnas y esculturas que lo adornan. No menos espectacular fue la construcción del Anfiteatro, de forma elíptica con una longitud de 75 metros de largo y que podía albergar casi a 6000 personas donde se conservan las celdas para las fieras como tigres, osos o leones traídos desde los puntos más distantes a la Península y donde también tenían lugar luchas de gladiadores.

Segóbriga

Otros lugares de entretenimiento fueron el Circo, construido a mediados del siglo II, donde se llevaron a cabo carreras de carros tirados por caballos o las Termas del siglo I d.C. que actualmente conserva taquillas y saunas además del horno con el que calentaban las aguas de las bañeras y donde los ciudadanos romanos se reunían para su regocijo y disfrute en baños de agua fría (frigidarium) agua templada (tepidarium) o agua caliente (caldarium), además de la sauna seca (laconium).

El Foro de Segóbriga era el lugar destinado a la reunión de sus ciudadanos para hablar de temas sociales o políticos- Se construyó hacia el siglo 15 a.C, y se comunicaba en perfecta sincronización con los monumentos más característicos. Además de los edificios destinados al entretenimiento, las excavaciones en el parque arqueológico han descubierto el Aula Basilical, que se erigió en tiempos de Vespasiano y cuyo objetivo no fue otro que el de ser un lugar de reunión para hacer negocios.

Segóbriga

Además de las construcciones ya citadas, en la actualidad se puede visitar también la Casa del Procurador Minero (Cayo Julio Silvano) que ordenó construir su vivienda a principios del siglo III para controlar de buen grado la explotación del lapis specularis de la zona, la Basílica situada al este del Foro que contenía dos aedes destinados al culto del emperador y su familia y que construyó al mismo tiempo que el Foro o las Necrópolis situadas a lo largo de la ciudad, concretamente al noroeste, bajo el Circo y al noreste.

Segóbriga abandonó su actividad en el siglo IV, debido a la decadencia económica. A partir de la llegada Visigoda en el siglo V la ciudad fue abandonando su vida urbana, y se construyó una Basílica cristiana con las propias piedras del anfiteatro romano. Con la llegada musulmana se destruyó la Necrópolis situada en la cumbre del cerro para la construcción de una fortaleza árabe. Con el tiempo Segóbriga pasó a ser una pequeña población dependiente de la villa de Uclés a la que se le llamó Cabeza del Griego.

Segóbriga

En la actualidad Segóbriga conserva la mayoría de los edificios descritos, además de un paisaje propio de la época romana que consigue evadirte a aquella antigüedad lejana para entender las costumbres de los ciudadanos romanos que se alojaron en la Península Ibérica. Las diversas piezas arqueológicas encontradas como juguetes infantiles, bustos, estatuas, cerámicas, frescos, herramientas y otros utensilios pueden hallarse en su Centro de Interpretación situado dentro del parque arqueológico, además de una Sala de Cine para conocer algo más de la vida diaria y otras curiosidades de los ciudadanos de Segóbriga.

Autor: Cynthia Esther Osorio Gutiérrez para revistadehistoria.es

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